Desde el dibujo trazado durante el viaje en las páginas de su siempre presente diario, hasta la imagen oficial del Estado español en el propio terreno de las imágenes, nada le es ajeno a Isidro Ferrer.
Ilustrador y diseñador por devoración, actúa con la realidad de manera parecida a la máquina de hacer versos que imaginó el machadiano Juan de Mairena: por un lado entra el mundo, por otro sale la poesía. Se puede pensar que allí dentro se alberga uno de los grandes estómagos del planeta.